Jorge para el taxi, ofrece una propina extra por cruzar media ciudad hasta el Faro...
El taxista le lleva hasta el faro, la playa está tranquila, aún las luces de la casa de verano están apagadas...
Jorge paga al taxi y éste se escabulle en el camino, al tiempo que otro automóvil se detiene en la esquina de la calle. Jorge baja la escalinata del faro camina por el pedregoso lugar en un sendero de matorrales cercano al acantilado sube por unas rocas que parecen estar apiladas a manera de escalera.
La ventana de cristal del piso inferior esta abierta, las luces del piso superior se encienden, una chica se quita los zapatos al tiempo que Jorge sube por una escalera lateral blanca de marfil que da al balcón del piso superior.
La chica se recuesta en la cama de dósel de terciopelo rojo que cuelga de la madera de nogal, el olor a vino inunda la habitación, Esmeralda a tomado una copa y la ha llenado por completo.
En la fría habitación apenas entra un claro de Luna Jorge esta sentado en el sillón de terciopelo rojo cerca de la chimenea, Esmeralda no se ha percatado de su presencia. Ella bebe la copa de vino y sus ojos negros brillan con amarga dulzura, al tiempo que suelta la copa y cae sobre la alfombra, su cabello negro rodea la sábana de seda gris al tiempo que ella sonríe y acaricia la fina seda al tratar de incorporarse.
- Mujer, que has hecho embebiendote esta noche desmesuradamente, Fernando estará gustoso de haberte apartado de mí, por unos segundos pero no puedes apartarte de mí aún estando cerca.
Esmeralda lo mira y no comprende solo conoce de aquel vívido deseo que se dispara en su interior y el miedo y el dolor regresan, no logran disiparse a pesar del licor.
- No necesito... que vengas a decirme... lo que debo... o no debo... hacer con Fernando, o... si te has molestado... por su interrupción... además esta interrupción... en mis propiedades... balbucea sin lograr acabar, Jorge se abalanza sobre ella y la besa y la aprieta con pasión contra su cuerpo.
- Esmeralda, has bebido... mucho... demasiado... pero... es néctar en mis labios... aquel embriagante sabor...
Ella se incorpora al tiempo que logra agarrar su mano y safarse del beso, dobla su mano en una llave limpia, lo esposa en el soporte del bar de la habitación, le ofrece una suave sonrisa.
- Jorge por mucho que tus besos tengan cierta habilidad, no eres más bienvenido en mi casa deseo que te quede claro, las traiciones se pagan caro, un pedazo de carne no es lo suficientemente fino para mi paladar, necesita ser mucho más que eso, considero que dadas las circunstancias es la última vez que apareceras en mi habitación. me encargaré al respecto de Fernando. Un caballero como él no tiene comparación.
- Callaté y desnudate mujer, no sabes que tu caminar y ese vestido no combinan.
- Eres hábil con las manos con la boca debes trabajar un poco más, quieres ser torturado al parecer.
Ella se desliza suave por la habitación cierra la puerta con llave, el alcohol hace su efecto y apenas logra concentrarse.
Jorge esta con los ojos brillantes no sabe que sucederá, al final, se acerca ella, y empieza suavemente a desatar su cola, el cabello acaba de caer hasta la cintura.
Con una mano libre Jorge agarra la larga fila de hebras y la tensa hacia atrás al tiempo que pasa su lengua en el cuello de Esmeralda con habilidad absoluta, sube delicadamente hacia su oreja y ella comienza a desatar el nudo de la corbata de Jorge, agarra la corbata y lo ata a su mano esposada.
Esmeralda sonrie, mete su lengua en la boca de Jorge y empieza a desabotonar su camisa, acaricia ese pecho fornido al tiempo que deshace los pantalones, quita sus zapatos y finalmente su ropa interior, dejando al descubierto la profunda excitación en la que él se hallaba. Se da media vuelta y se quita el vestido dejando ver su cuerpo semidesnudo a la luz de la luna, sus muslos delgados y estirados de color canela, su rostro de facciones delgadas, se enfurece al ver la mirada profunda perdida de Jorge, se coloca la bata de satén y toca la alarma, espera unos segundos y suena el teléfono.
-Júrame que estas visitas acabarán.
-Lo juro pero acaba con esto.
-Acabaré.
-Esmeralda de la Court buenas noches.
Srta hablámos porque ha sonado la alarma, está todo en orden?
-Oficial acabo de ver una sombra en mi despacho no estoy segura me gustaría que revisarán
- Esmeralda por favor! murmura Jorge.
- Estaremos ahí en dos minutos Srta. mientras tanto mantenga la calma.
- Gracias oficial. Ella cierra la bocina.
- Desátame Esmeralda!
Ella lo mira con ternura y toma sus ropas y las tira por el balcón directo hacia el mar. Se acerca y lo desata
- Ahora vete.
- ¿Desnudo, que pretendes Esmeralda?
- Ve por tu ropa esta en el mar, no tardará en llegar la Policía.
Suena la sirena y el mayordomo toca la puerta de la habitación.
-¿Srta. se encuentra bien?
- Sí. Grita ella.
- La policía esta abajo srta.
- Enseguida bajo Lucas.
- Jorge salta al mar! haré revisar toda la casa! susurra ella
- Las luces del Faro alumbran la casa Esmeralda! dice Jorge
Él se tira al mar y desaparece, al tiempo que el faro cambia dos segundos el ángulo de observación.
- Bien Lucas acompañame dice al mayordomo al salir de la habitación.
- Me temo que será una noche muy larga señorita.
- Verdaderamente lo ha sido hasta ahora. En silencio se traga las lágrimas y el amor se desvanece al enfrentar al agente policíaco.
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