miércoles, 9 de septiembre de 2015

Epistola a un amor de lejos


Querido amor mío:

Debes saber que ye he pasado suficiente dolor con una situación similar, debo decirte que no me he enamorado de tus ojos o tus sonrisa mucho menos de tu porte.

He visto luz en tu alma y amor en tus palabras. Sé lo mucho que deseas lanzarte a este amor sin paracaídas, lo sé porque hoy te escuche decir Te amo sin algún reparo. Considero esa pequeña frase muy pura viniendo de tu alma, muy inocente puesto que no se si alguna vez has vivido un enamoramiento en su total plenitud. Sin embargo estoy muy bien contigo, eres muy paciente conmigo y agradezco infinitamente ese detalle. Eres un genio bromista, lo cual no me agrada mucho y omitiré los detalles porque otra vez estoy racionalizando. Perdóname de antemano si alguna vez cometo la estupidez de compararte. Lo que tenemos es único, me agrada no pertenecerte del todo ni que me pertenezcas, estoy muy cómoda con esta libertad que me permite conocerte. Me gustaría no decirte lo mucho, demasiado que te estoy queriendo, porque las palabras se las lleva el viento, aunque contradictoriamente es lo único que tenemos. Amo nuestras eternas conversaciones y más cuando de algún punto nace esa espiritualidad con el amor con el que me explicas las cosas, por favor no dejes de hacerlo. Sin ti estaría perdida. No me gusta darte besos cibernéticos y la verdad nace en mi algo cuando te envío fotos solo sonriendo, tampoco quiero utilizar esa facilidad cibernética para quererte más, te pido que no utilicemos ese recurso pues la comida sabe mejor probándola que describiendo su sabor. Quizá hasta este punto he sido muy repetitiva con lo que espero. Porque a diferencia de un amor loco, quizá yo si espero mucho de esto. Quizá porque he sido lo suficientemente herida y quizá también por el miedo que tengo. Perdóname de antemano por querer controlarlo todo, por racionalizarlo. Quiero lanzarme a la locura y también quiero salir corriendo créeme. Pero donde vives no es como estar a la vuelta de la esquina, sé muy bien lo que quiero y quiero ir lo más despacio que se pueda, aunque se cuánto aceleran las palabras las emociones, debiste comprobarlo leyendo alguno de mis escritos.

No eres la primera ni la única persona que me dice que debo quererme más. Una verdad, soy mentirosa, por eso con esa frase me desarmas, anda con cuidado conmigo soy una caja de sorpresas. Querer a nuestra manera no va a funcionar por eso te pido que te apegues a lo que hasta el día de hoy hemos tratado de practicar. Te quiero demasiado y quizá por eso te hago mil advertencias. Es mi manera de lavarme las manos pero también es mi manera de quererte. Tienes mucho para dar y si ves que te estanco o te aparto de tus metas no dudes en decírmelo, lo solucionaré o al menos trataré de hacerlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario