En la siguiente epístola, no puedo recorrer mi vida entera, solo me gustaría saber que mundo paralelo esconde mi alma, la ambigüedad me ciega me atraviesa el cerebro y parezco una obra de Pablo Picasso!
Como la canción dos mujeres un camino, así mi persona no concuerda con mi alma y mi cerebro!
Me han dicho que haga lo que el corazón me dicte, pero este loco atravesado, se esconde de mis ideas y asoma cuando el río de las emociones desemboca en mi cerebro tan tranquilo como la sala de un funeral, donde poco a poco se realiza un caos como una mala obra teatral!
Menudo drama el que describo, mi alma quiere y no sabe lo que quiere!
Yo pienso que quizá sólo quiere amar la vida, pero mi mente sin pizca de personalidad no se decide, vaya que ambigüedad!
En una esquina agazapada con ganas de hablar, aparece tan triste y tan opaca mi alma diáfana y ufana, no se afana, pero mi cerebro ya no deja de fastidiar, en la otra parte de la sala un letrero que dice ética y moral y arriba en el techo valor familiar, fe y amor celestial. Finalmente en el suelo las ideas y recuerdos regados como alfileres con los que juega la niña que tiene miedo y es lo único que sabe que existe; por eso continúa armando letreritos como para grabar hiedra y veneno en el piso de un apartamento. Y yo me pregunto que es lo que quiere el alma que no se mueve un centímetro más!
Un día cuando regenere todo mandare sacando la basura quedará todo tan vació que podré decir he muerto porque aun no siento que he vivido por mí sino por los demás!
Que lo que el alma quiera tendrá que esperar, total si aun no ha hablado mil lustres puede callar, para que si no sirve de nada el pensar si no el actuar para que afanarse por lo que pueda pasar!
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