Era luz que pisaras la arena mientras tus ojos poco a poco se apagaban, parecía como si de pronto fueras a formar parte de las estrellas, el cielo rojo y el suelo blanco eclipsaban mientras las olas hacían su suave arrullo.
Parecía con tu sonrisa que vivirías toda una vida, el dolor te quemaba la piel y unas continuas muecas nada habituales en tus ojos me decían que sufrías, mientras caminabas tambaleabas y necesitabas de la mano de alguien pero pronto te sentabas para no quejarte.
Aunque era triste mirarte además era hermoso de tu interior emanaba la luna que decía que ese atardecer sería solo el comienzo de una nueva vida.
Reposaste tu mano en mi costado y sin dejar de sonreír decías que estabas bien aunque era evidente que no lo estabas. Después enterrando una mano en la arena fría, mientras tus ojos reflejaban el sol, solo aullaste una vez con dolor, me miraste y me dijiste lo mucho que lo sentías pero era hora de irte. Nunca más te vería sonreír y lo único que pude hacer era mirar tus ojos y contener las lágrimas, luego cerraste tus párpados y nunca más te vi sonreír!
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