¿Cómo llegamos a ser dos extraños?...- no lo sé, solo recuerdo como solía dejar un suspiro en mi boca cada vez que se asomaba en mi pensamiento, el olor a una fresca brisa de otoño, y sus ojos penentrantes en mí que me desarmaban por completo...
Aún después de mil inviernos te pienso y te recuerdo en aquel verano que me dio veneno. Que sepultó mi alma y me enterró en una fosa de tus recuerdos, en una dama de hierro donde lastiman tus pasados besos.
Perdida entre el ayer y un mañana que no llega, parece que te has inyectado en mis venas, si en los ratos libres que respiro te cuelas en mis huesos.
El vals del yo quisiera me saca lágrimas que enjugo en versos, los arrebato de mi mente y los poso en mi correo. Luego para honrarte los coloco en mis floreros y por temor a que se rieguen los posteo en secreto.
Que pecado que es pensarte, merezco una letal arma, que te aniquile de mí memoria aunque eso sea la muerte misma, comprendo que estos días sin ti me van dosificando la muerte, van arruinando mi vida.
Comprendo que debo ahorrarme las letras al viento, los huecos en mi tejado, por donde te veo cayendo, ya no se como eliminarte de mí... ¡maldito veneno!.
Maldito veneno... la cura parece pensarte aunque eso significa que simplemente agonizo lento.
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