A lo largo del tiempo que transcurre, cosas malas y buenas han sucedido, puedo observar a mi alrededor y ser participe del mundo que me rodea o encerrarme en mi mundo con miedo a fracasar como lo he hecho muchas veces y considero que ese es el mayor de mis errores.
Motivada por las razones equivocadas, mis acciones no han reflejado en mi totalidad lo que soy y como puedo puedo formar parte del universo con mi esencia. Muchas de las cosas que he hecho me han dejado mal sabor de boca, he caído y he errado; de lo que me arrepiento es de pensar y que tal si hubiera seguido mi instinto y que tal si hubiese tenido la suficiente personalidad para cometer mis propios errores, al fin y al cabo ese es pasado... me arrepiento aún más de olvidar lo que conozco y no seguir mi propio camino.
Mi mayor motivación quizá es lo que más me ha retraído, hoy conozco mucho más de mí y estoy segura que no soy completamente feliz, no me asusta reconocerlo pero asusta un poco quizá que ahora que he abierto los ojos me falte la motivación para lanzarme en pos de ese ideal que es la felicidad.
No necesito de miles de cosas, una de las pocas que no he dejado en el camino del todo botada es mi naturalidad y una de las cosas que me resulta gratificante es la capacidad de asombro. La naturalidad por un lado me permite abandonar toda pose, toda norma que este pensada para generar estereotipos, toda cosa que en el común de los mortales ahora muchas veces es visto como una falta de respeto; no me refiero a la vulgaridad pues ser natural no me impide aumentar mis conocimientos y usarlos, más bien me vuelve auténtica, me brinda la oportunidad de ser sencilla e impactante a la vez. Por otro lado una de las cosas que se pierde al crecer y que ha ratos me doy cuenta claramente que aparece espontáneamente es mi capacidad de asombro. Únicamente para los niños todo es completamente nuevo, a veces cuando descubrimos algo nuevo es posible que nos asustemos nos lastimemos o alegremos pero si yo uso mi capacidad de asombro puedo ver cosas maravillosas en cada nuevo conocimiento y aún cuando lo antiguo, viejo o demasiado conocido se me presente, seré capaz de asombrarme, como el sonido del agua al caer, el aleteo de un ave, un pequeño rayo de sol y hasta la brisa más suave.
Estos apenas dos puntos a favor me dan sonrisas efímeras pero son la base de una sonrisa que no se puede ver en los labios si no en la mirada. Puedo intervenir con miles de cosas que se descubre en el proceso de crecer, pero conocer de la existencia de una gota de agua en el desierto, me da la esperanza de encontrar mi oasis perpetuo, mi mayor motivación son las cosas buenas, las pocas que tengo y las lecciones que de los errores he aprendido son mi herramienta para el continuo auto-crecimiento. Por fortuna o por desgracia muchas acciones han manchado mis valores y cosas que odiaba como la mentira se han tornado una marca en mi corazón, fortuna porque se que nunca más lo volveré a hacer, sin embargo la mentira sólo trajo dolor a mi corazón y esa es una desgracia. Todas las mentiras que dije y que me dije a mi misma me acabaron destruyendo. La motivación para el cambio esta en el dolor y en la alegría. En el dolor porque jamás quisiera repetir esa amarga experiencia con la cual no me identifico y por lo tanto no forma parte de mi autenticidad y a la que hoy renuncio a que me ate el corazón. En la alegría porque conozco lo que soy y afirmarmelo cada día, decirme a diario tú no eres lo que hiciste! es mi batalla personal y mi pequeña liberación. No es un gran paso pero es un paso y si existiese un camino más fácil y seguro lo tomaría pero lo corto no es seguro. Mi motivación es en pos de ese cambio de ese ideal, de ser autentica y tener una identidad acorde con mi esencia para estar completa.
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