En la primera oficina de el edificio se hallaban hablando dos jóvenes, ella asomaba su mirada ardiente y llorosa a la vez, a traves de sus largos dedos, su larga cabellera suelta era sexy y el vestido blanco ceñía su cintura. En la habitación apoyando las manos con firmeza sobre la mesa de cristal se encontraba él, caballero alto con la mirada fría, susurrando algo.
-Es cierto lamento informarle de esta manera, pero era necesario que conociera en que estado están sus negocios señorita Esmeralda.
- Dejémos las cortesías ahora con ésta confidencia, regresa a tutearme vamos ya lo has hecho.
- Cierto fue un momento de perturbación. Volviendo al tema la mitad de los hoteles deben ser cerrados
- Fernando si lo que dices es cierto con que cara puedo yo hablar hoy a los socios y accionistas! dijo ella levantando sus manos, exaltada por los hechos recientes.
- Que cambio tan drástico mujer. Tranquila todo estará bien.
Sentada con cabeza fría, hizo un par de llamadas, postergo su reunión con los accionistas hasta el día lunes y pidió una reunión urgente con todos los asesores y administradores de la empresa, en menos de 24 horas lo había dejado caer todo, se empezaba a cuestionar acerca de su trabajo, que acciones había tomado desde que sus padres se habían ido.
- Fernando puedes retirarte.
- ¿Estarás bien?. Esmeralda yo... sé que mi comportamiento no ha sido el apropiado pero...
- Calla mejor y retírate me reuniré contigo en la noche a las 9 pm en mi casa, si te parece. No es una cita, tómalo como la visita que harías si una amiga tuya estuviese enferma. Solamente que tú y yo no somos amigos, más bien una reunión de trabajo. Ahora vete antes que diga un par de estupideces más.
- Hasta la noche entonces cuenta con eso.
Esmeralda era una chica de pocas amistades o ninguna, solía pasar sus horas en el trabajo o atarvesada en algún libro de leyes o alguna novela rusa. Sin embargo solía llevarse muy bien con los compañeros de trabajo y en los últimos 3 meses había forjado una fuerte amistad con Denisse Guerra.
Denisse Guerra, la última muchacha joven en haber sido empleada, jefe del área de contabilidad, era una chica menuda, de estatura mediana y grandes ojos grises, su cabello rubio platinado era el corte de un chico elegante y formal y había concurrido con Esmeralda a un par de reuniones de trabajo las más importantes, acababan en clubes nocturnos y terminaban en la terraza de algún edificio abandonado, fumando cigarrillos, contando sus aventuras de vida, aunque generalmente la que hablaba era Esmeralda. Denisse provenía de una familia de clase media, era sexy hasta el modo de hablar aunque con un comportamiento rudo y dulce una mezcla de guardia de seguridad capaz de desterrar a ebrios y la dulzura de una mujer enamorada de la vida. La verdad había sido abandonada pro tres chicos en menos de 1 año, la utilizaban sexualmente y ella se dejaba porque a veces la soledad la carcomía, en las noches despertaba escuhando la voz de su prometido que llevaba dos años de fallecido. Henry había sido asesinado por unos ladrones de billeteras. Solía repetirse: Él en el momento inadecuado estuvo, él en la hora no debida con las personas no debidas.
Apenas llego a la empresa Denisse se enteró por la recepcionista lo sucedido. Se sentó en su escritorio y esperó. A penas se sirvió un vaso de agua cuando sóno el teléfono. -Denisse de la presidencia. Te necesitan urgentemente. - Gracias Mónica iré enseguida. Levanto sus grandes gafas del escritorio y salió hacía el último piso. Entro en una oficina Blanca gris metálica armada de sillas metálicas y mesas de cristal, con flores Blancas y sentada en el respaldo de un gran sillón, el único de la habitación, Esmeralda trataba de calmarse.
- Cobilen, tranquilizate, sólo hemos tomado un par de malas decisiones. Se dirige hacia Esmeralda. Le gustaba llamarla así porque le recordaba a una gata elegante y huraña que había comprado hacia un par de años atrás y que un día la había abandonado por un gato de poca clase.
- Denisse estoy arruinada, el patrimonio de mi familia está en cero!¡No existe!¡Desapareció! Sollozaba incontrolada.
- Me parece que debemos revisar todo uno a uno, los movimientos contables y administrativos.
- Denisse en menos de 6 meses y todo se ha ido al carajo! Es que no te das cuenta!
- Lo sé Cobilen pero nada lograrás así, razonemos y estudiemos todo.
A eso de las 6 de la tarde ya se habían reunido con la mitad de los jefes de departamento. Tenían un detalle impecable en un informe de 60 páginas en un folder rojo que rezaba NUEVA ADMINISTRACIÓN. Esmeralda estaba mucho más tranquila. Llamo a la recepción e indico que pidiera cenas para ella y Denisse. Cerró y reviso su celular 25 llamadas perdidas, era Jorge.
- Lo olvidé por completo.
- Olvidaste? ¿Que sucedió?
- La reunión de mi promoción es ésta noche.
- Cobilen, Cobilen a veces me sorprendes.
- Jorge me ha pedido que vaya con él, aunque no directamente... no lo sé.
- Mira ya sabes que pienso de ese tipo, si deseas ir apresúrate, ya me encargo esta noche del informe contable de los últimos 6 meses y mañana seguimos revisando.
- Gracias Denisse. Llamaré a pedir una cena para tí. Ahora debo pensar, no es sencillo.
- Cuidate Cobilen. Cierra la puerta y Esmeralda se queda sola.
- Hola Jorge, pasa por mi a las 9.
- Esmeralda... claro.
Se levanta y se dirige hacia la salida. Ahí está Fernando conversando con la secretaria de Denisse. Mónica Ferrer. Oh no! ¡Fernando!. Piensa para ella.
- Esmeralda veo que te retiras, conversaba con Mónica acerca de los eventos de hoy.
- Fernando lamento mucho no poder quedarme... nuestra reunión... la agendaré para mañana a primera hora, gracias por el apoyo que me estás brindando. Espero que estés disponible.
- Claro Señorita de la Court.
- Ya hemos hablado de esto. Gruñe.
- Esmeralda... hasta mañana.
Ya en la casa escoge un vestido negro de seda y lo coloca sobre la cama un corpiño gris y unas bragas grises. Se ducha rápidamente y al salir en la habitación esta Jorge.
- Que mierda haces aquí!
- Me he enterado que has tenido un día largo. Quizá desees quedarte en casa.
- Acaso no tienes vida, deja de andar husmeando en la ajena. Mira Jorge lo nuestro acabó espero que lo tengas en claro, ahora retírate.
- Seguro, pero antes...
No alcanza a terminar la frase y ata la toalla a su muñeca y tira. La toalla cae con facilidad al igual que Esmeralda que ha quedado completamente desnuda. El la besa y ella le muerde la lengua, con tal fuerza que el grita. Se aparta y le da un par de cachetadas, agarra la sábana y se tapa. No tarda en golpear la puerta Lucas
- Señorita esta todo bien he oído un grito
- Seguro fue afuera Lucas, no te preocupes.
- Lárgate susurra viendo a Jorge.
- Esmeralda Te amo que no lo ves. Perdóname por favor.
- Lárgate antes que llame a la policía y ni se te ocurra acercarte otra vez a mí. Siento asco por tí abusaste de muchas maneras y me denigraste, fui nada por ti, no esperes que ahora sienta algo, ni siquiera odio puedo sentir para mi estás muerto y ruego que te retires porque no se de lo que sea capaz.
Jorge se va siguiendo los peldaños que en menos de 24 horas había subido por 2 veces. Esmeralda esta devastada llora inconsolablemente y suena el teléfono simplemente ella no contesta.
- Esmeralda soy Sofía, ¿contamos con tu presencia? por favor contesta quiero verte.
- Por supuesto Só esta noche estaré ahí no te preocupes y llevaré a alguien. Dice mientras repone su voz.
- Ok te espero Byeeee.
Se coloca la ropa asegurándose que no haya nadie en la habitación pensándo en el amor que le tenía a ese hombre que la había desnudado, pero a su vez en lo fuerte que se había vuelto, quería odiarlo y aunque no podía estaba tomando fuerzas de donde no había para rechazarlo.
- ¿Fernando estás disponible esta noche? Hay un evento Black and White y me gustaría que me acompañaras.
- Esmeralda... yo...
- No digas nada he sido una tonta, eres un accionista, seguro eres casado o tienes novia, quizá no soy lo suficientemente atractiva, sabes qué... balbucéa olvida que te he llamado.
Antes que él pueda defenderse ella ha colgado.
Se maquilla y come un bocadillo y bebe una copa de vino.
Se sube en su auto y le indica al chofer la dirección, en el cuello lleva el collar plateado y unos aretes de gotas de diamantes, el chofer se estaciona en la entrada de un elegante edificio, se baja y gira al abrirle la puerta alguien le tiende la mano ella alza la vista.
- Fernando. Exclama
- Esmeralda.
- Finalmente has llegado temía que no lo hicieras.
- Fernando lamento mi infantil comportamiento, no tenías que presentarte es sólo un tonto evento de mi promoción de colegio.
- Es mi placer acompañarte claro si no hay otro caballero esperando adentro,
- Por supuesto que no. Dice ella recordando lo sucedido hace menos de una hora.
- Puedes confiar en mí. Mira yo acabo de salir de una relación difícil no puedo ofrecerte más que mi compañía y quizá mi amistad.
- Fernando ten por seguro que me encuentro en una circunstancia similar.
- Caminemos entonces mi bella dama.
Al entrar en la puerta, dos bellas chicas de antifaces ofrecen un par a los llegados.
Esmeralda mira desconcertada pero agarra un elegante antifaz a medio rostro con filigrana plateada, llena de formas. Fernando a tomado un antifaz negro simple y convencional, común pues más de un caballero adentro lo tenía.
Al entrar una chica delgada y alta de cabello rojizo y con un vestido blanco de espalda descubierta, que muestra su piel inmaculada y antifaz dorado, se acerca y abraza a Esmeralda. Su brillante sonrisa y su lunar cerca a la boca, la hacen distinguible del resto, además que su cabellera no es común en la concurrencia.
- Sofía, querida. Dice en un tono frío Esmeralda
- Amiga, que hermosa estás, pero no te quedes parada. ¿Quién es el caballero?
- Un amigo mío. Fernando.
- Sofía Grutfail, organizadora del evento.
- Dime Só y no sólo soy la organizadora Esmeralda. Ahora mismo soy la futura heredera de una mansión en New York.
- Querida, no quiero aburrir a mi pareja esta noche, dejemos las discusiones para más tarde.
- Fernando se lleva a Esmeralda a la barra.
- Esmeralda, note cierta rudeza allá. Sonríe.
Oh Dios mío que sonrisa más impecable y perfecta, Esmeralda se sonroja.
- Te parece Fernando si brindamos por esta noche.
- Brindo por la mujer más encantadora que he conocido al día de hoy.
- Llevamos una conversación formal, no me conoces.
- ¿Tienes algún secreto mortal que deba saber?
- Fernando yo...
- Basta! bromeaba... aún tenemos toda la noche para enterarnos.
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