lunes, 31 de marzo de 2014

Pasado

La única manera de aliviar mis dolores espirituales y mentales es escribir, es como una droga que me consume algo que en mi desesperación es apenas un vaso de agua en una noche de permanente sed. Me permite pensar sobre lo que está bien o mal, navegar en mis propias ideas y soñar con que a la persona que me dirijo un día lo leerá. Avanzar y continuar, es también olvidar aquellos propósitos a los que uno abrazó algún día. Pero en la particular manera que tengo de no poder alejarte de mi vida, como el hecho de no poder olvidarte, me propongo esperar a que el tiempo adecuado pase, para aceptar de una vez por todas que te fuiste de mis manos, que lo que pude haber hecho hecho está. Comprender que jamás morirá este sentimiento mío hacia ti, aunque eso signifique aprender a vivir sin soñar contigo, dejar de pensarte de a poco, pero en mi está el hecho que se esconde y aflora inoportuno, el hecho que me importas y te quiero.

No se si quererte este bien o este mal, está enmi naturaleza, todo sería más sencillo si desaparecieses de la faz de la tierra, si no existiera esta soledad que me llena total y plena, acabando con mi temple y mis fuerzas de continuar.

Soy de las personas que le gusta salir a caminar en la lluvia o cuando un frío aterrador cala los huesos, y casi que te congela el alma. Para mí esta mejor así, porque es como si congelase mis lagrimas y el dolor se detuviera, es incluso liberador a ratos.

Soy una persona que tiende a la depresión, con un poco de buena voluntad estaré bien los próximos meses. Avanzar a paso firme ya no es solo una misión es casi un deber, no quisiera burlar mas tu cariño y el mío.
Prefiero mil veces que seas sordo a tantas palabras a que te burles o conteste secamente, adoro ese silencio porque me da falsas esperanzas y me brinda un poco de felicidad.

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