lunes, 11 de mayo de 2015

Carta sin destino

Me bloqueaste!...
Me bloqueaste, de tu corazón, jamás me mostraste tus lágrimas, con lo cual pensé que he sido solo un juego en tu vida y aunque no vale seguirse lamentando, nuestra historia aun duele. Jamás pensé que tras tanto tiempo mi alma que es una esponja haya almacenado tanto rencor como para decir palabras que no quise decir odiarte amarte y quererte... hoy solo sería feliz con mirarte y saber que todo esta bien entre los dos. Pero tengo miedo. Miedo de mirarte a los ojos y que eso no suceda que este dolor me siga consumiendo. Decidí hacerme tanto daño hasta que acabes odiándome porque nunca entendí tu manera de quererme. Tu ausencia me hiere. Este es un conflicto bélico de no puedo superar lo que siento versus lo que representas en mi vida. ¿Cuando se ira todo este dolor? Quizá cuando pierda la memoria, quizá aún entonces sienta un dolor sin sentido como ahora pero también sin recuerdos. Por hoy yo te recuerdo cepillando mi cabello, besando mis heridas, haciéndome reír, haciéndome enojar, mi amor infantil, te recuerdo pidiéndome matrimonio, te recuerdo... Me recuerdo controlandolo todo, sin ninguna sutileza, me recuerdo gritándote, llorando, porque nada sale como lo quería. Pero aun en mi más profundo dolor, tu mano en la mía me hacía feliz. No importa lo mucho que te odie lo mucho que me enoje, en el fondo de mi corazón soy frágil y lo único que hay para ti es amor. Un amor que ha quedado atrapado, incapaz de transformarse, de desaparecer, de morir, un cuadro inmortal disfrazado de ira. Un líquido amarillo y amargo como la bilis me envenena, y mi corazón muere lentamente antes de dejar de amarte y antes de poder odiarte.

Sonries y no se por qué solo se que y ano pertenezco a tus sueños ni a tus fantasías menos aún a tus alegrías. Lucho porque lucho. Lucho contra tu recuerdo, contra tu presente, contra lo que eres y representas y no puedo comprender como mi nombre se ha borrado de tu piel. Como me gustaría que tu nombre se borrará de mi piel, de mis labios y de mi mente.
Recuerdo la última vez haber hecho el amor tan mágicamente y tan fríamente. Pero eso es parte de lo que debo olvidar, más no me creo capaz... Los recuerdos son la sangre que se atora y se cuela y se vuelve a atorar.El agua filtrándose en mis mejillas y la sonrisa amarga es el retrato impresionista que ocasiona amarte.

Te deseo lo mejor de lo mejor y espero que me perdones por invadir tu día aunque sólo en sueños esperaría que leyeras esta carta, pero mi deseo es tan fuerte que por alguna misteriosa fuerza a ti llegará!

No hay comentarios:

Publicar un comentario