Esmeralda sostiene una copa de champagñe en su mano derecha
- Fernando, me parece que debemos empezar a hacer otro tipo de inversiones con el capital que ha quedado.
- Te ves linda.
- ¿Disculpa?
- Te ves linda, porque arruinar esta noche hablando de trabajo.
- Yo... Lo siento. Ella agacha la cabeza.
- No no te disculpes olvidalo, hablaremos de lo que tu quieras.
- Brindemos.
-Yo brindo por esta noche y la hermosa compañia.
- ¿Y ahora por qué brindo yo?
- Yo no soy una hermosa compañía Esmeralda.
- Por favor no seas modesto, mi amiga ha quedado perpleja.
- ¿Es tu amiga?
- No realmente, mantuvimos una amistad muy formal, nuestros padres mantenían inversiones juntos, acudíamos al mismo instituto y prácticamente vivíamos muy cerca, luego ella se fue a Europa a hacer un postgrado y despareció. Hasta hoy susurra.
- Hasta hoy sonríe Fernando. No te ves muy feliz de verla.
- La noche está tan linda hay demasiada gente aquí y tu no puedes hallar un mejor tema de conversación.
- Lo siento, entonces háblame de tí.
- Pregúntame lo que quieras.
- ¿Qué haces en tus ratos libres?. Supongo que te gustará salir a comer, bailar. Digo eres dueña de una empresa pero eres joven aún,
- ¿Que haces tú para divertirte? A mi me gusta aprender cosas nuevas, generalmente paso de un oficio a otro sin ningún interés. Los bares y discotecas, solo con buena compañia y últimamente no la he tenido. Sin embargo, las cosas parecen mejorar esta noche.
- ¿Me estás coqueteando?. Él lanza una risa tímida y entonces.
- Buenas noches espero no interrumpir. Ambos regresan a ver.
Vestido de un elegante color plata, luciendo una hermosa sonrisa de televisión, estaba Jorge.
- Esmeralda podemos hablar un momento.
Jorge, querido llega Sófía desde la parte concurrida.
- Creo que Sofía quiere hablar contigo. Si me disculpas, tengo que bailar esta canción.
Esmeraldas toma de la mano a Fernando y lo arrastra a la pista. Él desconcertado sonríe una vez más. - Eres impredecible o tienes celos.
- Nada de eso Fernando, sólo te muestro una de mis habilidades secretas.
Ciertamente Esmeralda se lució por toda la pista y no fue hasta una hora después que tomaron asiento. Hacía suficiente frío así que Esmeralda pidió una copa de brandy en la barra y Fernando sólo una botella de agua.
- No quiero que te vayas esperame aquí.
- Claro que no. No te olvides tú de mi.
- Eres un conquistador empedernido. Olvidas que sólo me has ofrecido tu amistad.
- Con esos pasos de baile, es difícil no enamorarse.
Esmeralda se retira en dirección al tocador.
- Fernando.
- ¿Jorge verdad? ¿Te conozco?
- No lo creo. Mira ella es mía, imbécil.
- Me parece que a quién a traído es a mí.
- Sonríe, pero no te das cuenta que realmente ella a quién quiere es a mí.
- Para nadie es un secreto que una persona que se rebaja a está conversación es porque no tiene más armas que la charlatanería.
- Ella me pertenece
- No es un objeto ni es objeto de esta fiesta que pasees tu orgullo que te queda sin fundamentos.
Jorge levanta la mirada y Fernando se da cuenta. Ella estaba atrás escuchando...
- Retírate Jorge, dice ella inexpresiva, pero Jorge lo sabía ella estaba furiosa.
- Esmeralda yo...
- Lo nuestro nunca tuvo futuro, lanza una pequeña mirada de lástima y luego de odio.
- Fernando, nos volveremos a ver.
- No lo dudes, sonríe sarcasticamente el.
Mientras Jorge se aleja Esmeralda llora.
- Aléjate de mi Fernando.
De hoy en adelante no estarás jamás sola.
- No, vete. mira ella una vez más inexpresiva con una fría mirada.
Fernando se retira. Ella alcanza la escalera que da al jardín.
- Jorge maldición Jorge, llora desconsolada. Extiende su mano hacia un rosal y agarra una rosa. Clava su mirada en el firmamento. No hay palabras que contemplen la soledad que siente, la amargura que la embarga y el frío de su alma, vacía marca un número de su teléfono.
- A las 12 en la calle del Conde.
Esmeralda llega antes de las 11, guarda sus joyas en una bolsa de terciopelo, que entrega en la recepción del Hotel.
Marca un código en el ascensor y sube a la habitación 101. Ya en la habitación se desnuda coloca jazmín en un dispersor, pone jazz, se sirve una copa de brandy y otra y otra. En la tercera copa, llora.
Llaman de la recepción.
- Dile que suba.
Se coloca el vestido rápidamente. Se sienta en el sofá. Se sirve la cuarta copa de Brandy.
- Tocan la puerta
- ¿Quién es?
- Él que ha venido a tu presencia.
Esmeralda bebe un sorbo.
- Entra.
Desde afuera se escurre un olor a chocolate en la habitación.
- Ella que aún no se quita el antifaz sonríe a Jorge.
Miserable me siento piensa pero mis piernas se abrirían una y otra vez por una pizca de su amor.
- Haz... tardado... balbucea.
- Mi ninfa, mi adoración, porque te amo estoy aquí, a pesar de los golpes que me has dado y como me has predestinado a un falso odio que tu corazón no siente.
- El se arrodilla ante ella, coloca el chocolate líquido en el suelo, el le pasa su lengua desde el pie hasta la rodilla y ella no dice nada.
-Te amo dice el.
- Silencio
- Coloca el chocolate en su entrepierna y lo chupa y lo lame y muerde.
Ella bebe otro sorbo de brandy, trata de no pensar en aquel hombre que ya no le pertenece.
De pronto el la jala y la pone de rodillas de el sofá le baja el cierre del vestido, y agarra sus nalgas.
La aprieta contra él y puede sentir su erección. Bebe otro poco de brandy y se dispone a servirse más.
He rehuido meses a esto y ahora sucede, apenas puede pensar Esmeralda. Gime lentamente cuando el le quita el vestido. Jorge coloca las manos sobre su sexo y lo aprieta lentamente y ella abre las piernas y se empuja hacia él.
- Qué húmeda estas mami.
- aaahhh tiembla.
- El la acaricia y la vuelve hacia él la alza entre sus brazos y ella se amarra a sus piernas.
Las horas pasan y hacen el amor desmesuradamente el chocolate y el brandy inundan sus cuerpos mientras el jazmín se ha consumido por completo.
Ella despierta cerca de las 7 se ducha y sale hacia la calle, huye de él y de ese amor imposible, huye despavorida.
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